Taxi Driver (1976) el viaje de la locura camino a la redención

Hay quienes al momento de recostarse no pasan ni 2 segundos y ya entran en el mundo de los sueños. a otros en cambio, nos cuesta mucho poder apagar el cerebro para la jornada del día siguiente. Ante esto la pregunta que asalta es: ¿Qué hacer frente al insomnio?

Contar ovejas, leer un buen libro, o encender la TV es lo que la mayoría hacemos. Travis Bickle (Robert De Niro) en cambio, no le viene nada de bien ninguna de estas opciones. Es por eso, que un buen día se levanta y decide convertirse, así sin más, en un taxista de las calles de Nueva York. Es allí donde conocerá a la pequeña Iris (Jodie Foster) que surge como el triste modelo heredado tras la decadencia de esta gran metrópolis luego de la desventura que supuso Vietnam.


De este modo, mediante el taxi de Bickle vamos observando la decadencia de la ciudad, a tiempo que esta se entremezcla con la paranoia del guía de ruta. Es en este punto, donde Martin
Hay quienes al momento de recostarse no pasan ni 2 segundos y ya entran en el mundo de los sueños. Otros en cambio, nos cuesta mucho poder apagar el cerebro para la jornada del día siguiente. Ante esto la pregunta que asalta es: ¿Qué hacer frente al insomnio?

Contar ovejas, leer un buen libro, o encender la TV es lo que la mayoría hacemos. Travis Bickle (Robert De Niro) en cambio, no le viene nada de bien ninguna de estas opciones. Es por eso, que un buen día se levanta y decide convertirse, así sin más, en un taxista de las calles de Nueva York. Es allí donde conocerá a la pequeña Iris (Jodie Foster) que surge como el triste modelo heredado tras la decadencia de esta gran metrópolis luego de la desventura que supuso Vietnam.


De este modo, mediante el taxi de Bickle vamos observando la decadencia de la ciudad, a tiempo que esta se entremezcla con la paranoia del guía de ruta. Es en este punto, donde Martin Scorsese nos viene a demostrar porque es uno de los directores más destacados de las últimas 3 décadas, en que grandiosos juegos de cámara se permiten conjurar el guión de Paul Schrader, el cual insiste en temáticas clásicas de este director como la cultura occidental, el machismo, el abuso, y su clásica línea de “hombres que buscan la redención”.

La calidad mágica y evocadora del filme –a nuestro entender- se dejan sentir cada vez que hay secuencias en las que vuelve a su casa, en donde las luminarias de la ciudad literalmente van acariciando los diferentes vehículos antes que terminen siendo los instrumentos de la brutalidad.
Scorsese nos viene a demostrar porque es uno de los directores más destacados de las últimas 3 décadas, en que grandiosos juegos de cámara se permiten conjurar el guión de Paul Schrader, el cual insiste en temáticas clásicas de este director como la cultura occidental, el machismo, el abuso, y su clásica línea de “hombres que buscan la redención”.

La calidad mágica y evocadora del filme –a nuestro entender- se deja sentir cada vez que hay secuencias en las que vuelve a su casa, en Hay quienes al momento de recostarse no pasan ni 2 segundos y ya entran en el mundo de los sueños. Otros en cambio, nos cuesta mucho poder apagar el cerebro para la jornada del día siguiente. Ante esto la pregunta que asalta es: ¿Qué hacer frente al insomnio para no tener que dejar de soñar?

Contar ovejas, leer un buen libro, o encender la TV es lo que la mayoría hacemos. Travis Bickle (Robert De Niro) en cambio, no le viene nada de bien ninguna de estas opciones. Es por eso, que un buen día se levanta y decide convertirse, así sin más, en un taxista de las calles de Nueva Cork, haciendo de su taxi su compañero más comfiable. Es allí donde conocerá a la pequeña Iris (Jodie Foster) que surge como el triste modelo heredado tras la decadencia de esta gran metrópolis luego de la desventura que supuso la participación estadounidense en Vietnam.

De este modo, mediante el taxi de Bickle somos testigos privilegiados donde vamos observando la decadencia de la ciudad, a tiempo que esta se va entremezclando con la paranoia del guía de ruta. Es en este punto, donde Martin Scorsese nos viene a demostrar porque es uno de los directores más destacados de las últimas 3 décadas, donde saca pleno partido a grandiosos juegos de cámara que permiten conjurar el guión de Paul Schrader, el cual insiste en temáticas clásicas de este director como la cultura occidental, el machismo, el abuso, y su clásica línea de “hombres que buscan la redención”.

La calidad mágica y evocadora del filme –a nuestro entender- se deja sentir cada vez que hay secuencias en las que Bickle vuelve a su casa, en donde las luminarias de la ciudad literalmente van acariciando los diferentes vehículos antes que terminen siendo los instrumentos de la brutalidad que transportan la brutalidad.

Así va surgiendo el día para lo mundano, mientras que la noche de forma lenta para lo caótico, en que el desafío termina siendo el querer levantarse al otro día frente al abrumador panorama.La pregunta que cabe hacerse es: ¿Verdaderamente vale la pena levantarse en una ciudad tan cruel como esta?

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