Antoine de Saint Exupery - El Principito (1943)

El principito (Le Petit Prince, en francés), fue escrito e ilustrado por Antoine de Saint, y publicado en 1943 bajo la editorial Gallimard. Desde sus primeras páginas se puede advertir que lo que se leerá no es común, o si se quiere apto para el mundo de los adultos:

La trama da cuenta de cómo un aviador se pierde en medio del desierto y conoce a un hombrecillo del espacio que con su ingenuidad e inocencia le hará ver las cosas que por culpa del mundo adulto olvidó. Reflexiones que a lo largo del libro van invitando a cuestionarse gran parte de los cimientos de nuestra sociedad.

El geógrafo no puede estar de acá para allá contando las ciudades, los ríos, las montañas, los océanos y los desiertos; es demasiado importante para deambular por ahí. Se queda en su despacho y allí recibe a los exploradores. Les interroga y toma nota de sus informes. Si los informes de alguno de ellos le parecen interesantes, manda hacer una investigación sobre la moralidad del explorador.

Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: "¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?" Pero en cambio preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?" Solamente con estos detalles creen conocerle. Si les decimos a las personas mayores: "He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil pesos". Entonces exclaman entusiasmados: "¡Oh, qué preciosa es!"

De este modo somos transportados a un mundo que sólo los escogidos pueden relatar a través de sus letras, ya que este relato puede ser disfrutado tanto por niños como por adultos logrando sacar cada cual su propia lección.

Lo que si puede ser advertido por cualquiera, es que todos debemos domesticar y ser domesticados por alguien para poder ser especiales; para poder generar vínculos que nos permitan reconocernos en otra alma, que permitan entender que es el tiempo perdido con ese otro ser lo que verdaderamente importa, ya que “Lo esencial es invisible para los ojos”.


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2 ¿Respuestas o reclamos?:

Aitor Diaz Paredes dijo...

Lo leíamos en clase de francés como si fuese algo sagrado... pero no creo que sea un libro para niños; hay que ponerse en blanco por así decirlo para ser el protagonista, pero es mejor leerlo con 18, 20... años.

Siempre recuerdo al científico turco, creo que es el mejor pasaje del relato, como sólo por tener otra apariencia cambiaba todo...

Maikita dijo...

Pues aprendí sobre domesticar, me encanta el zorro y el señor que contaba estrellas,,,

Muy buen blog

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