Roberto Bolaño - 2666, una obra que viaja hasta el fin (2004)

Si hubiese que buscarle un Ley motiv a 2666 del escritor nacido en Chile; Adoptado por México y curtido por España Roberto Bolaño, este sería a grueso modo: "El viaje que supone el buscar". 5 historias que encuentran en una serie de asesinatos en el desierto de Sonora (ubicado entre la frontera de México y Estados Unidos por el lado de Arizona), en algún momento un punto físico en común, ya que el espiritual es a grueso modo el mismo: "Tranquilidad a tiempo de verdad".

4 estudiosos de la literatura que buscan con encono a Benno Archimboldi; un escritor alemán que muy pocos conocen de manera presencial, pero que cada vez más se hace admirar por quienes gustan de la lectura; un padre de origen chileno que busca darle un futuro a su hija, que prematuramente fue abandonada por su madre quien se queda en Barcelona para reencontrarse con el amor de toda una noche;

Un periodista afro-americano que va tras la historia de una pelea de boxeo, pero que a poco andar descubre el amor; un policía que quiere saber quien apaga prematuramente la vida de cientos de mujeres y, la historia de un alemán que la vida se encarga de colocarlo en un momento como guardián de su pequeña hermana, para en otro de la resistencia nazi, son los relatos que dan vida a esta obra.

Obra que, por ejemplo, nos regala este tipo de reflexiones:

La gente sana rehúye el trato con la gente enferma. Esta regla es aplicable a casi todo el mundo. Hans Reiter era una excepción.
No les temía a los sanos ni tampoco a los enfermos.
No se aburría nunca. Era servicial y tenía en alta estima la noción, esa noción tan vaga, tan maleable, tan desfigurada, de la amistad. Los enfermos, por lo demás, siempre son más interesantes que los sanos. Las palabras de los enfermos, incluso de aquellos que sólo son capaces de balbucear, siempre son más importantes que las palabras de los sanos. Por lo demás, toda persona sana es una futura persona enferma. La noción del tiempo, ah, la noción del tiempo de los enfermos, qué tesoro escondido en una cueva en el desierto. Los enfermos, por lo demás, muerden de verdad, mientras que las personas sanas hacen como que muerden pero en realidad sólo mastican aire. Por lo demás, por lo demás, por lo demás.

–O sea –concluyó Rosa Amalfitano–, que si te folla un policía es como si te follara una montaña dentro de la misma montaña, y que si te folla un narco es como si te follara el aire en el desierto.
–Simón, mana, si te coge un narco siempre es a la intemperie.

Si se conoce en algo la historia del autor de 2666, no se tardará en recordar que esta fue su obra póstuma y que no está terminada. Lo único que importa, sin embargo, es que al poder contemplar notas aclaratorias de quien es el que narra la historia se lee que es (como no podía ser de otro modo) su alter ego, el incansable guardián y custodio de la narrativa de Bolaño; Arturo Belano, que a modo de epitafio glorioso deja palabras sin pretenciones, pero bastas de contemplación frente a lo hecho cuando a la hora de despedirse señala: «Y esto es todo, amigos. Todo lo he hecho, todo lo he vivido. Si tuviera fuerzas, me pondría a llorar. Se despide de ustedes, Arturo Belano».

Por nuestra parte, sólo podemos decir gracias por todo y si, más temprano que tarde abrá quienes quieran dejarlo todo nuevamente, en pos de generar ese despresio, que tan sólo llega tras el reconocimiento de lo que muchos logran apresiar, más no disfrutar.

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